Historia

 

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Alfarrasí, es una pequeña localidad valenciana de interior situada en la comarca de La Vall d’Albaida, a 217 metros de altitud sobre el nivel del mar, cuyo término municipal limita por el norte con el municipio de Guadassequies, por el sur con Montaverner, por el oeste con Ollería y por el este con Sempere y Benisuera, ocupando el centro de la dilatada elipse de 50 km que forma la comarca.

El término municipal posee unos 6,3 km2 de superficie. Presenta una superficie ondulada, destacando un pequeño promontorio sobre el que se erige entre cipreses, el calvario y la Ermita municipal dedicada al Santísimo Cristo de la Agonía, lugar donde se puede disfrutar de una panorámica excepcional de la comarca.

A un kilómetro del municipio fluye el río Albaida, está regado someramente por el río Clariano, aunque con menor caudal que en años anteriores; años en los que el paraje de “La Venta”, hoy perfectamente restaurado para ser visitado, asistía a un continuo devenir de mujeres que iban a lavar la ropa al rio. Alfarrasí, como buen municipio mediterráneo, está rodeado de cultivos, especialmente olivares y viñedos, que han sido y son la base económica de muchos de nuestros vecinos. Asimismo, por el término municipal, se pueden encontrar algunos bellos ejemplares de árboles antiguos, encinas, olivos, algarrobos, etc

 

 Laventa

Se trata de un municipio marcadamente mediterráneo, cuyas temperaturas durante el otoño, la primavera y verano son muy suaves y agradables, en cambio, invierno el frío suele ser húmedo y en ocasiones intenso.

Alfarrasí, es un municipio de origen árabe, la palabra etimológicamente (recibe el nombre de la palabra alẖarráṣ) significa calcular alzadamente el valor o cantidad de una cosecha (en castellano alfarrazar, en valenciano alfarrassar). Con la expulsión de los moriscos permaneció practicamente despoblado hasta el 1625, cuando fué repoblada por 24 familias, que se establecieron en la plaza mayor. Durante la dominación musulmana, Alfarrasí estaba formado por una alquería y el Rahal Alcayd, finca particular del caid de la medina de Xàtiva.

El origen de Alfarrasí está registrado en el año 1239, años antes de la conquista del rey Jaime I, que está datada en 1244. Desde 1244 a 1707 perteneció a la Gobernación de Xàtiva y dependía eclesiásticamente, hasta 1542 de Benigànim. Su primer señor territorial fue D. Llorenç Rocafull. Según el libro del repartimiento, los primeros pobladores fueron D. Guerrero, Gil de Alarcón, Juan de Agreda y Martín del Rey.

A mediados del S. XVIII, el señorío de Alfarrasí fue vendido, forzosamente en pública subasta, a la casa de Fuente Clara para pagar a los acreedores del señor. El verdadero señorío temporal fue concedido a los Condes de Faura.

Los agermanados visitaron Alfarrasí, llevándose grandes cantidades de trigo, cebada, aceite y ganado a fin de mantenerse en el Castillo de Játiva. Los textos antiguos destacan la ubicación estratégica militar del pueblo, de hecho, en 1813, durante la Guerra de la Independencia, la Plaza Mayor sirvió como plaza de armas para los soldados franceses. Además, las tropas se instalaron en un paraje cercano, que asumió el nombre de “la batería”, ya que sirvió como unidad de tiro de la artillería.

De 1822 a 1833, con la nueva distribución territorial de las Cortes de Cádiz, pasó a formar parte de la Provincia de Játiva. En 1900 aumentó la población hasta los 886 habitantes, gracias a la prosperidad vitivinícola. El paso de la carretera N340, construida entre 1860 i 1862 atrajo la construcción de nuevas casas. A pesar de eso, el número de habitantes volvió a disminuir hasta los 675 habitantes, por culpa de la crisis de la filoxera de 1910. Superada la crisis, y gracias a la inmigración manchega, andaluza y del valle de Ayora, (que venian buscando la industria), volvió a aumentar la población hasta estabilizarse cerca de los 1200 habitantes.

Su economía descansa esencialmente en la industria del plástico. Buena parte de los vecinos de Alfarrasí trabajan en alguna de las empresas locales del sector. Además, el municipio posee una amplia tradición agrícola venida a menos con el paso de los años, debido al crecimiento del núcleo urbano municipal y a la desagrarización generalizada de la economía valenciana.

La parroquia, dedicada a San Jerónimo, se ubica justo en el centro del pueblo. Consta de una sola nave, presbiterio, crucero, cúpula y cuatro capillas a cada lado, con altares. Su construcción se inició en el año 1727, pero no fue hasta el año 1819 hasta cuando se construyó el altar mayor, compuesto por un solo cuerpo, con hermosas columnas corintias y pórfidos dorados. Pero no sería hasta el año 1823, hasta cuando el pueblo encargaría a Joaquín Oliet Cruella la realización de los frescos del interior de la iglesia, concretamente el cascarón del presbiterio, los medallones de la bóveda y los triángulos del crucero bajo la cúpula. El pintor, recibió por estos bellísimos frescos tres mil duros de la época. La iglesia se encuentra junto al campanario de planta cuadrangular, que data del 1909.

En el Calvario, se puede apreciar a lo alto de un pequeño cerro, la preciosa Ermita del Cristo de la Agonía, a la que se accede por una escalinata de piedra, entre los pilares para las estaciones, cipreses y arbustos mediterráneos. A lo lejos, es el monumento más visible. Al caer la tarde, permanece iluminado, aumentando si cabe su belleza y presidiendo elegantemente nuestro pueblo. Desde su base, se puede disfrutar de unas fantásticas vistas de la Sierra del Benicadell y de los municipios colindantes.

 Ermita

El municipio celebra sus fiestas principales, de Moros y Cristianos, a partir de la segunda semana de agosto en honor al Cristo de la Agonía, la Santa Cruz y a San Roque (Patrón de Alfarrasí); durante estos días Alfarrasí se llena de color con múltiples actos festivos que atraen a la gente de otras localidades y a los vecinos que aunque ya no viven en el municipio, aprovechan estos días para pasear por nuestras calles y reencontrarse con sus amigos de siempre.

El domingo de Pascua de Resurrección, cierra la celebración de la Semana Santa con la tradicional fiesta del “Angelet de la Corda”. Como cada año, Alfarrasí se levanta a primera hora en la Plaza Mayor, para presenciar este precioso y singular acto protagonizado por una niña, vestida de ángel sobre una nube de algodón, que se desliza por una cuerda, que cruza la plaza de un extremo al otro, hasta llegar al punto en que se encuentra con la Virgen y Jesús, momento en el que levanta el manto negro que cubre el rostro de la Virgen, simbolizando el anuncio de de resurrección de Cristo.

Esta singular costumbre, que se remonta a casi un siglo atrás, fue importada de la localidad de Jaca (Navarra) por José Ramón Esteve, un vecino de la localidad, quien presenció esta representación cuando hacía allí el servicio militar. 

 

 

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